“La Damnation de Faust” en el Met neoyorquino

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La intensa actividad lírica del Metropolitan Opera House neoyorquino se trasunta en una tipología que incluye más de doscientas funciones en su temporada, dedicando un cierto número de títulos (en este caso, cinco) a las “new productions”, y ampliada con veinte títulos más del repertorio proveniente de su acervo. Hablamos entonces de veinticinco títulos líricos en la temporada. En este contexto, la reposición de “La damnation de Faust” (La condenación de Fausto), leyenda dramática como la concibió su autor Héctor Berlioz, que tuvimos la dicha de apreciar en su trigésima performance en la estadística del teatro, en una de las clásicas matinée de los sábados, y resultó sin ninguna duda una experiencia musical realmente memorable. La versión se dio en forma de concierto suprimiendo del cartel la realización visual del afamado “régisseur” Robert Lepage, anunciada al principio de la temporada. Y a fe que valió la pena que fuese así, con el coro espléndido en voces y registros en el escenario (también cabe esto para el de niños, que interviene al final de la obra) y los cantantes luciéndose en el momento indicado en partitura, porque se logró una calidad absoluta en esta obra basada en el famoso Fausto de Goethe que el propio compositor francés dirigió en Paris en la Opéra-Comique en 1846 , concebida para concierto. Condujo con excelencia el director inglés Edward Gardner (45), oriundo de Gloucester, de ascendente carrera, al frente de una orquesta del Met de notable respuesta en toda la partitura, y con la presencia de dos solistas que personificaron a Margarita y Mefistófeles punto menos que ideales. Fueron ellos la admirable mezzosoprano letona Elīna Garanča (foto), nacida en 1976 en Riga, que nos entregó en el Colón un memorable recital el año pasado, y que compuso un personaje ideal, tanto en la balada del rey de Thule como en la comprometida y bellísima “D’amour, l’ardente flamme” que mantuvo en vilo al público de aplaudir para no interrumpir la partitura. Soberbia versión vocal, con sus filados, su emisión y la expresividad de su canto. También fue brillante el bajo ruso Ildar Abdrazakopv (43) en plenitud de su registro vocal, potente y bien timbrado, y su expresiva versión del personaje de Mefistófeles. Sus arias y escenas con Fausto fueron también una nota de calidad, en tanto el tenor de Missouri, Michael Spyres (39) supo vencer obstáculos y demostrar que todavía puede superarse en una composición en que fue vocalmente solvente. Un espectáculo entonces digno de convertirse en un noble homenaje al compositor en el sesquicentenario de su muerte.

Néstor Echevarría

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