Aporte solidario del Teatro Colón: fabrican barbijos para el personal sanitario

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El Teatro Colón impulsa una iniciativa solidaria en el marco de la pandemia de coronavirus: en sus talleres fabrican barbijos que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reparte entre los voluntarios del sistema de salud que auxilian a la población. Más de 50 personas están abocadas a la confección de las mascarillas, unas 1.500 por semana.

La directora María Victoria Alcaraz, mediante una carta dirigida al personal propuso realizar acciones para “desarrollar el Colón como institución. No queríamos sentirnos ausentes en situaciones donde todo el mundo está preocupado y angustiado. Teníamos que hacer algo, además de llevar lindos momentos de gratificación y de distracción con nuestras actividades artísticas”, Y los empleados recogieron el guante al promover la idea de aprovechar las máquinas de coser del taller del teatro con el propósito, afirmaron, de “contribuir en algo”.

“Es una obra fantástica. La realidad es que hay mucho miedo, pero acá estamos protegidos y nos sentimos bien”, comentó una integrante del grupo de voluntarios de la sastrería del Colón. Así, las labores del equipo escenotécnico de la sala arrancan a las 9 y prosiguen hasta las 15. Se producen dos tipos de tapabocas: un modelo con cinta, de tres capas de tela de un solo uso, y otro reutilizable, de dos capas, al que se le puede cambiar el filtro del interior.

Alcaraz solicitó al Gobierno de la Ciudad el compendio de las normas de seguridad y los instructivos para aplicarlas. Y junto con los ministerios de Salud y Cultura de la Capital Federal concluyeron en la necesidad de hacer barbijos no profesionales para abastecer el sistema de voluntariado del distrito.

La repercusión de la idea llegó a las páginas del diario estadounidense The New York Times,  mientras que las autoridades del Colón elaboraron un video para mostrar las tareas de confección que en esta instancia lleva adelante personal que habitualmente se ocupa de los trajes, la pintura, la escenografía, los efectos especiales, la utilería y la maquinaria.

“Vamos perfeccionando esta tarea. El propio equipo de sastrería le va encontrando la vuelta para ver qué más se puede hacer con el fin de aumentar la cantidad y que sea lo más rápido y eficiente posible”, deslizó Alcaraz. “Cuando pase la pandemia”, agregó, “vamos a volver a otro mundo, a otra ciudad, a otro Teatro Colón. Tenemos el reto de repensar, adaptarnos, construirnos y reconstruirnos como una institución señera, flexible, democrática y plural, como decimos que es. Pero ahora lo vamos a tener que demostrar”.

Como se resalta en el video, “parece que el teatro está vacío, pero en el corazón del Colón están sucediendo muchas cosas”.

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